Las torres de Arbide cuentan con mucha historia, pero su larga vida no ha transcurrido en un único lugar.

Los donostiarras las vieron nacer, por el año 1904, en lo que hoy en día es el centro de la ciudad, en la confluencia de las calles San Marcial, Etxaide y paseo de los Fueros. Estas torres, formadas por dos palacetes de estilo neogótico con detalles modernistas, fueron construidas por el arquitecto barcelonés Sagnier.

Pero entre los años 1972 y 1975 se cambió su ubicación. Los herederos de Rosa Zubeldia (antigua propietaria y vda. de Arbide) vendieron las torres a una inmobiliaria en el año 1972 y ésta se dispuso a derribarlas para levantar una nueva edificación. Sin embargo, la Caja de Ahorros Municipal aprobó una operación para salvar los edificios, después de comprobar que era posible, para trasladar piedra por piedra el edificio a terrenos que la entidad tenía en Miramón.

A diferencia de otras construcciones antiguas, que quedaban reducidas a escombros, las Torres Arbide fueron desmanteladas y llevadas a otra localización. Fue una tarea bastante complicada y no desprovista de paciencia, ya que hizo falta despiezar más de 6.300 piedras con un peso superior a las dos mil toneladas en total.

Las piedras se numeraron y posteriormente fueron enviadas a los jardines de Miramón, donde un grupo de arquitectos encabezados por Luis Jesús Arizmendi se encargaron de reconstruir el puzle. El resultado fue impecable y aunque algunos están en contra de este nuevo emplazamiento, los jardines suponen un marco ideal para disfrutar de este bello conjunto arquitectónico.

El 11 de octubre de 1979, y cinco años después de iniciarse dicha operación, se inauguraron las torres en el paseo de Miramón, destinándose uno de los palacetes a la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Posteriormente Kutxa cedió el uso del edificio a la Universidad del País Vasco y en la actualidad es la propia Fundación Kutxa la que hace uso de las Torres de Arbide.

Nota de prensa (formato word)

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