Coincidiendo con su 50 aniversario, la Fototeka de Kutxa Fundazioa recibe la donación del archivo de la primera mujer fotoperiodista vasca.

La donación del fondo de Isabel Azkarate Morera es todo un acontecimiento para Kutxa Fundazioa, siendo además este 2023 el 50 aniversario de nuestra Fototeka, recibimos este fondo como el mejor regalo que podríamos imaginar.

Son varias las razones por las que consideramos muy valiosa esta donación, el principal motivo es la calidad de la obra de Azkarate, su mirada propia, la empatía y cercanía con las personas retratadas y su maestría en la práctica fotográfica.

En el contexto de Fototeka de Kutxa Fundazioa, custodiar su legado supone además recibir el primer fondo de una mujer fotógrafa. Una aportación que consideramos fundamental y con la que asumimos el compromiso de conservar y poner en valor el trabajo de mujeres fotógrafas. El Fondo de Isabel Azkarate es asimismo muy significativo pues abarca un periodo crucial en nuestra historia reciente, desde los años 80 hasta nuestros días, unas décadas hasta la fecha poco representadas en nuestro archivo.

El compromiso de Kutxa Fundazioa es conservar este gran legado y también divulgar el trabajo de esta gran fotógrafa, y en esta dirección, en noviembre de 2023, presentaremos una gran exposición retrospectiva en la sala Kutxa Kultur Artegunea situada en Tabakalera, donde se presentará el primer libro monográfico dedicado a Azkarate coeditado por Kutxa Fundazioa, Blume y la Fundación Photographic Social Vision.

Desde Kutxa Fundazioa queremos agradecer el trabajo y la generosidad de la Fundación Photographic Social Vision, que representa a Isabel Azkarate, fundación que ha velado por conservar, gestionar y difundir su obra durante estos últimos años.


Isabel Azkarate. Halloween Nueva York, 1994
Isabel Azkarate. Halloween Nueva York 1994

Isabel Azkarate. Javier Gurruchaga y Popocho. Barcelona, 1980

Isabel Azkarate. Javier Gurruchaga y Popocho. Barcelona 1980


Isabel Azkarate Morera (Donostia / San Sebastián, 1950)

Las primeras incursiones fotográficas que realiza Isabel Azkarate Morera (Donostia, 1950) fueron gracias a una cámara Nikon F2 que compra en 1977 a Sebastianet Morera, primo de su madre y miembro del grupo musical “Los chavales de España” y residente en Miami. Con esta cámara se desplazó a Cataluña para estudiar fotografía en el Centre Internacional de Fotografia de Barcelona (CIFB). Este centro docente pionero, fundado en 1978 en el barrio chino del Raval por el fotógrafo de reportaje y galerista Albert Guspi, estaba gestionado por reconocidos fotógrafos en activo, impulsores y defensores de la imagen como medio de expresión para reflejar e interrogar el entorno social.

En Barcelona fue acogida por creadores del movimiento artístico catalán, como Fernando Amat —fundador y artífice de la tienda Vinçon—, el ilustrador Xavier Mariscal, los interioristas y diseñadores Fernando Salas y Pepe Cortés o el cineasta Bigas Luna, con quienes estableció una buena amistad gracias a la cual conoció a más artistas que la reconocerían como a una igual y le facilitarían sus primeros trabajos profesionales. Así, llevó a cabo la fotografía promocional de la película Mater Amantísima (1980), del director de cine y amigo Pep Salgot, o recibió el encargo por parte de la revista Dunia de realizar un reportaje fotográfico sobre la ciudad de Nueva York que, meses más tarde, se convirtió en su primera publicación y en el inicio de su carrera como profesional.

Aconsejada por el director del CIFB, quien le aseguró que la mejor formación fotográfica se impartía en escuelas de la Costa Este de Estados Unidos, Isabel se trasladó a la ciudad de Rochester tras matricularse en los reconocidos Visual Studies Workshops. Uno de sus profesores sería Nathan Lyons, fotógrafo, comisario y fundador de los talleres. Lyons dedicó su vida a defender la fotografía no solo como una disciplina dentro de las facultades de periodismo, sino también como merecedora de un campo académico por sí misma. También fundador de The Society of Photographic Education (SPE), Lyons trabajó incansablemente para que la fotografía fuera reconocida por autores, teóricos y público como una herramienta clave en el desarrollo y análisis de la cultura contemporánea.

En Manhattan cursó otros talleres de formación, en la New School y en el International Center of Photography (ICP), y orientó su formación al género de la fotografía de calle (street photography), tan enraizado en la tradición documental americana. La conocida fotógrafa Lisette Model, exigente tutora, animó a Isabel a desarrollar varios reportajes por la ciudad y aprendió de ella que en cada disparo existe la posibilidad de crear o inspirar un relato.

De vuelta a su San Sebastián natal, en septiembre de 1981, había afianzado su voz autoral y sentía la confianza de poder abordar cualquier trabajo y recibir encargos, trabajar para medios de comunicación y seguir desarrollándose profesionalmente como fotógrafa. Además, estaba muy motivada para compartir las colecciones realizadas en Estados Unidos, así que imprimió la serie Nueva York 1980-81, que logró exponer en la galería Alga (San Sebastián) y en Fotomanía (Barcelona), y vender sus primeras copias. En 1983 Isabel empezó a colaborar con el recién fundado diario La Voz de Euskadi, un periódico creado para garantizar la existencia de prensa pública vasca, gestionado por una cooperativa de periodistas. Ella fue la primera y única mujer, entre muchos fotógrafos hombres, que reportarían para el diario todo tipo de temas y noticias hasta su desaparición en 1985.

El fondo de Isabel Azkarate

El fondo que Isabel Azkarate cede generosamente a Fototeka de Kutxa Fundazioa se compone de aproximadamente 175.000 negativos, documentación de trabajo, copias contacto, publicaciones originales de la época, y cámaras utilizadas por la fotógrafa durante su trayectoria profesional.

Este archivo, que cubre más de 40 años de trabajo de la fotoperiodista, tiene una variedad importante de temáticas tratadas. Además de imágenes y colecciones que muestran su voz autoral y calidad artística, su trabajo es fundamental para ilustrar documentalmente una parte importante de nuestra historia y nuestra cultura.

De sus años de formación y experiencia americana hallamos imágenes que podemos definir como Street Photography, pues Isabel retrata vorazmente la vida neoyorquina haciendo especial hincapié en sus personajes. Parece tener un imán para detectar personas interesantes y curiosas, las caza con su cámara y colecciona. Una de las comunidades que, sin duda, más atrajo su mirada es la formada por las personas LGTBIQ+ en Nueva York. Un colectivo organizado y con claros espacios de visibilidad pública. Su libertad de acción, su tono festivo siempre reivindicativo, permitieron a Isabel aproximarse con complicidad a esta comunidad.

Una vez retorna al País Vasco, fruto del contexto social, político y cultural que vivió como reportera y de ser parte de los colaboradores habituales del diario La Voz de Euskadi, el archivo de Azkarate aglutina una gran diversidad de acontecimientos que marcaron la actualidad vasca y, en especial, de la ciudad de San Sebastián. La década de los ochenta es la etapa más contundente y fotoperiodística de Isabel. Su sociabilidad le propició un buen acceso a los protagonistas de las historias que documentaba, ya fueran presos en la cárcel de Martutene, pacientes en el Hospital Psiquiátrico de Santa Águeda, «polimilis» en su viaje de rendición en tren a la Audiencia Nacional en Madrid o un grupo de adolescentes atendidos en un proyecto de desintoxicación.

Conmovida por la dureza de lo que testifica gráficamente, sobretodo en relación al día a día de los Años de Plomo —su archivo cubre en profundidad y detalle los años más duros del conflicto vasco—, Isabel retoma en los años 90 la fotografía como una vía de deleite y exploración. En su archivo encontramos testimonio de sus viajes por el interior del País Vasco que la acercan a la realidad del territorio donde vuelve a fijarse en los protagonistas de estos paisajes. Así retoma su querencia neoyorquina por coleccionar personajes: caseros, pescadores, jubilados, monjas, lecheras, monaguillos, cocineras, dependientas…; personas que le atraen al cruzarse en su camino, y a las que retrata.

En su fondo fotográfico hallamos también un extenso álbum de retratos de los artistas más significativos de la cultura contemporánea. Como gran aficionada al arte y ávida consumidora de todo tipo de eventos artísticos, su insaciable pulsión fotográfica la ha llevado a seguir la evolución de la vida social y cultural desde primera línea, y se ha convertido en la fotógrafa habitual de muchos de sus protagonistas. En su archivo se descubre un amplísimo catálogo de artistas, en realidad, amigos y amigas cercanos, con quienes Isabel comparte vida, retos, fines de semana y mucha complicidad e intimidad.


Fototeka de Kutxa Fundazioa

La Fototeka de Kutxa Fundazioa cumple en 2023 cincuenta años de existencia. Es un archivo fotográfico de gran riqueza, no solo por su volumen (1,5 millones de imágenes y objetos), sino por la calidad de sus fondos.

Creada en 1973 al adquirir los fondos Marín y Photo Carte, durante este tiempo, la Fototeka Kutxa ha ido atesorando unos dos millones de objetos fotográficos divididos en más de una treintena de fondos y colecciones.

Los fondos fotográficos de Fototeka de Kutxa Fundazioa componen el archivo fotográfico que mejor refleja la historia política, social y cultural de Gipuzkoa del siglo XIX y XX, siendo hoy en día el archivo fotográfico que conserva la memoria de Gipuzkoa.